Nos quejamos, pero no denunciamos las faltas a la Ley de Cultura Cívica en BJ

Andrés Guzmán

Ciudad de México.- Pintar con grafiti bardas y edificios, tirar animales muertos en calles y espacios públicos, no recoger las heces de las mascotas, producir ruido molesto, ambulantaje, prostitución en las calles son algunas de las faltas a la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, que abundan en la alcaldía Benito Juárez, pero que casi nunca son denunciadas ante un juez cívico y por lo tanto carecen de personas remitidas o sancionadas. 

 

A través de una solicitud de Acceso a la Información Pública realizada por un colaborador de DDMBJ a la Dirección General Jurídica y de Estudios Legislativos del Gobierno capitalino, se pudo constatar que del 20 de noviembre de 2018 al 20 de febrero de 2019 –tres meses de la administración de Santiago Taboada- en Benito Juárez 4 mil 184 ciudadanos cometieron alguna infracción, de los cuales 2 mil 939 casos fueron llevados a la justicia cívica y 3 mil 790 personas fueron remitidas ante las autoridades. 

 

La mayor de las faltas a esta ley fue la estipulada en el artículo 25, fracción V que prohíbe “ingerir bebidas alcohólicas en lugares públicos no autorizados o consumir, ingerir, inhalar o aspirar estupefacientes, psicotrópicos, enervantes o sustancias tóxicas” de los cuales se registran 383 infractores y 341 remisiones. 

 

En cambio, hay violaciones a varios artículos de esta norma que son denunciadas diariamente por ciudadanos a través de redes sociales, las cuales ya se volvieron comunes y reiteradas que por estas son casi nulas las cifras. 

 

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Por ejemplo, lo referente al artículo 26, fracción V de la citada ley que establece:  

 

“Dañar, pintar, maltratar, ensuciar o hacer uso indebido de las fachadas de inmuebles públicos o de particulares, sin autorización expresa de éstos, estatuas, monumentos, postes, arbotantes, semáforos … El daño a que se refiere esta fracción será competencia del juez hasta el valor de veinte veces la Unidad de Medida y Actualización vigente”. 

 

Bardas de edificios, juegos infantiles en parques públicos, postes y esculturas se encuentran “grafiteadas” en la alcaldía. En redes sociales existen innumerables denuncias y en el informe solamente se reporta un caso ante el juez cívico. 

 

Algo similar sucede con un mal hábito que hemos señalado en reiteradas ocasiones en DDMBJ... el de los dueños que no recogen las heces de sus mascotas. A pesar de que la Ley de Cultura Cívica señala en el artículo 26, fracción I que:  

 

“Son infracciones contra el entorno urbano de la Ciudad de México abstenerse de recoger, de vías o lugares públicos, las heces fecales de un animal de su propiedad o bajo su custodia, así como tirar o abandonar dichos desechos fuera de los contenedores”. 

 

Banquetas, jardines, calles y espacios públicos de la alcaldía son “adornados” por el excremento de los animalitos cuyos amos evitaron la fatiga de levantarlo, pero por increíble que parezca sólo dos casos fueron señalados ante la justicia cívica. 

Andrés Guzmán
Fotos: Andrés Guzmán Castillo

 

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En este tenor, tirar animales muertos y muebles en la vía pública, que son parte también del artículo 26, carecen de denuncias y sanciones. 

 

Cabe señalar que, el Observatorio Ciudadano de la Ciudad de México dio a conocer a inicios del mes de abril que el delito de trata de personas aumentó en 2018 en la alcaldía en 251.8% con respecto a 2017, el cual tiene una línea directa con la prostitución que se ejerce en la demarcación, sobre todo sobre Avenida Tlalpan entre las colonias Nativitas, Villa de Cortés y Portales. Sobre este caso, los datos dados a conocer por las autoridades no señalan nada relacionado. 

 

El artículo 24, fracción VII, de la Ley de Cultura Cívica señala: “Invitar a la prostitución o ejercerla, así como solicitar dicho servicio. En todo caso sólo procederá la presentación del probable infractor cuando exista queja vecinal”. 

 

El reporte nos puede llevar a la conclusión de que como ciudadanos mostramos nuestra inconformidad en redes sociales, pero no acudimos al juez cívico a denunciar... será por:

  • Desconocemos quién es nuestro juez cívico.
  • No tenemos confianza en la autoridad.
  • Queremos evitar invertir tiempo y esfuerzo.
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